La Sentencia del TS  pone límites al uso de la vivienda familiar  tras el divorcio. La vivienda familiar no se podrá usar si uno de los progenitores lleva a vivir a su nueva pareja.

Por lo general,  el uso de la vivienda familiar es una de las cuestiones que más problemas genera en los procedimientos matrimoniales, pues el cónyuge o progenitor  que resulta obligado a desocupar  la vivienda, también suele venir obligado a pagar la pensión alimenticia a favor de los hijos, su parte en los gastos de la hipoteca que previsiblemente grava la vivienda , además de hacer frente a sus propias necesidades y al alquiler de una nueva vivienda, lo que supone quedar en una precaria situación económica.

La reciente Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de Noviembre de 2018 ha generado un enorme revuelo, y la clave está en qué se entiende por vivienda familiar.

Por vivienda familiar entendemos aquella donde los cónyuges cumplen su obligación legal de vivir juntos, con los hijos si los hubiere. Llegado el caso de Separación o Divorcio, se plantea la cuestión de a quién atribuir el uso de la vivienda y por ende, qué cónyuge/progenitor  podrá seguir viviendo en la vivienda familiar.

Hasta ahora lo habitual era que se atribuyera el uso de la vivienda familiar al  cónyuge o progenitor que quedara con la custodia de los hijos, hasta que éstos fueran mayores de edad, situación que en la mayoría de los casos se alargaba temporalmente hasta que los hijos terminaran sus estudios se incorporaran al mercado laboral y  tuvieran independencia económica.

Pero que pasa cuando el cónyuge/progenitor custodio inicia una relación sentimental con una tercera persona que termina por mudarse a vivir en la llamada vivienda familiar? Hasta ahora, la respuesta de los tribunales ha sido muy variada a tenor de las circunstancias de cada caso, pero por lo general, tan importante cambio no era considerado de suficiente  trascendencia como para determinar una modificación de medidas en la atribución de la vivienda familiar, todo lo más conllevaba una extinción de la pensión compensatoria, si la había, o una rebaja en los gastos de suministros y mantenimientos de la casa para el progenitor no custodio, o una rebaja en la Pensión alimenticia de los hijos., siendo mínimas las ocasiones en que los tribunales  acordaban la extinción de la atribución del uso de la vivienda familiar al cónyuge/progenitor custodio.

La novedad que introduce esta nueva Sentencia del Tribunal Supremo, ya calificada por los medios de revolucionaria, es la definición de vivienda familiar, al considerar que al introducir a una tercera persona, la vivienda familiar pierde su naturaleza original por “servir en su uso a una familia distinta y diferente.”

Significa esto que a partir de ahora desaparece el derecho de uso de la vivienda familiar?  No. Deberemos estar a las circunstancias de cada caso. Pues no hemos de olvidar que la atribución del uso de la vivienda familiar al cónyuge/progenitor custodio  prima el interés de los hijos, si bien este interés prioritario “no puede desvincularse absolutamente del de sus padres, cuando sea posible conciliarlos”. En este sentido el Tribunal Supremo razona en la sentencia que el carácter ganancial del inmueble facilita precisamente otras soluciones económicas, como que el tercero compre la parte de la casa que le corresponde al que no reside en ella .

En el caso examinado por la Sentencia, el TS, viene a  considerar que la vivienda sobre la que se había otorgado el derecho de uso, ha perdido el carácter de familiar, precisamente por la entrada de una tercera persona, lo que le hacer perder  su naturaleza original “por servir en su uso a una familia distinta y diferente”.

En consecuencia habrá que demostrar si la nueva pareja del cónyuge o progenitor custodio que tiene atribuido el uso de la vivienda familiar, es una pareja estable y el entrar a vivir en la hasta ahora considerada vivienda familiar,  lo hace de manera estable y con voluntad de permanencia.

Se avecina un gran número de procedimientos de Modificación de Medidas con la intención de modificar o extinguir la atribución de la vivienda familiar al otro cónyuge o progenitor custodio que la tiene en uso y disfrute, al considerar que han cambiado  las circunstancias que se tuvieron en cuenta en su día para atribuirle ese derecho.